viernes, 19 de septiembre de 2014

La Revolución en José Martí.



Por. MsC. Enma Colina Bruzón.

Hacia 1868 en Cuba se estaba gestando la Revolución a través de una guerra contra el coloniaje español, que luego se le dio el nombre de Guerra de los Diez años, cuyo primer grito de independencia fue lanzado por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre del propio año. Martí siendo discípulo del maestro Rafael María de  Mendive, participa en la casa de este en las reuniones que se efectuaban en favor de la libertad de Cuba.

Con apenas 16 años, Martí fue a presidio por acusar de apostasía a un compañero de aula y ponerse al lado de su amigo Fermín Valdés Domínguez, autor de aquella carta acusatoria, desde entonces y hasta el final de su vida entregó cada minuto a luchar por la Revolución, inconclusa en el 68 y se dispuso a declarar las causas de ese fracaso y no repetirlas en otras circunstancias. La Revolución en Martí es: La justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena del derecho. 

Para el cubano, el exilio fue su casa y  la pluma su arma, convirtiendo en doctrina lo que devino de su prolífero pensamiento a través de ella,  ambas supo fusionarlas con esa sapiencia que sólo él en medio de difíciles momentos pudo para atenuar conflictos, hacer tolerantes relaciones entre los líderes de la guerra grande, sumar a los cubanos del exilio y organizar, desde las mismísimas entrañas de los Estados Unidos lo que llamó Guerra Necesaria, Breve y Generosa, para él:  era de primer orden completar la obra de la Revolución con el espíritu heroico y evangélico con que la iniciaron nuestros padres, con todos y para el bien de todos.

Para lograr la independencia de la isla creó un partido político el PRC, en torno del cual giró la organización de la contienda del 95, la que fue aglutinadora de todos los que estuvieran a favor de la libertad cubana, para ello puso todo  empeño y energías, sus principales seguidores fueron los cubanos en el exilio y los revolucionarios que estaban en Cuba quienes lanzaron el segundo grito de independencia en Baire el 24 de febrero: El líder mayor de esta gesta se incorpora a la lucha el 11 de abril, encabezando la lista de los héroes caídos en combate el 19 de mayo del 95, quedó inconclusa la Revolución y las aspiraciones martianas de lograr que el culto de los cubanos fuera la dignidad plena del hombre, sesenta y cinco años después Fidel Castro haría realidad los preceptos del Apóstol al cumplir su máxima: Revolucionarios útiles, comprenden que las revoluciones son estériles cuando no se firman con la pluma en las escuelas y con el arado en los campos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario